DI NO A TUS DOGMAS

viernes, 5 de abril de 2019

Los ilocalizables


Soy un adicto y soy un impaciente. O más bien, soy un adicto a la impaciencia.

Perdí mi teléfono celular en el Vive Latino. Al darme cuenta viví un momento de contradicción. Los amigos que me acompañaban me daban el pésame, pero yo no tenía claro que debiera lamentarlo. Llevaba unas semanas considerando abandonar algunas redes sociales pero la voluntad no había vencido la adicción. Cuando noté el vacío de la bolsa del pantalón y comprendí el (in)fortunio, me sentí como al que despiden del trabajo que odia: extrañamente feliz de perder un privilegio.
Así que no quise recuperar el teléfono inmediatamente. Durante unos días reflexioné sobre varios temas relacionados con esta maravillosa máquina. No pretendo hacer ninguna valoración socio-moral relacionada con los teléfonos inteligentes o las redes sociales, sólo describir lo que sentí esos días sin ellos. Valgan ustedes las ligeras exageraciones. Pretenden sólo hacer más práctico el análisis, mas no manipularlo.
El estrepitoso avance en la tecnología de la telefonía móvil permite la comunicación escrita y de voz en tiempo real desde prácticamente cualquier ubicación. Esta fantástica posibilidad ha tenido consecuencias:
- Todos tienen celular.
- Todos suponen que todos están disponibles en todo momento, y que esa disponibilidad debe ser inmediata.
- Todo mundo es localizable en cualquier momento.

Evidentemente, quien no tiene celular no está disponible ni es localizable en todo momento. Y, como es obvio, esta condición es antisocial. Y al ser antisocial causa una extraña incomodidad en quienes rodean al ilocalizable. Extraña porque no es un asunto legal, ideológico, político, moral o de buenos modales. Es difícil de definir la falta que comete el ilocalizable. Pero igual incomoda.

Estudié ingeniería en telecomunicaciones y, como es de esperarse, la tecnología de la telefonía móvil me intriga, me emociona.
Además soy un impaciente. No sé esperar. Así que la comunicación en tiempo real me viene bien. Y entonces, con el celular en la mano, me volví un adicto a la impaciencia. La inmediatez me excita.
Pero también soy un rebelde. Me molesta el tener que ser porque todos son. Al menos no sin cuestionarlo. Por eso, al saberme ilocalizable, sonreí.

Descubrí que había olvidado cómo es estar sin hacer nada. Con el celular en mano evitaba la condición de no hacer. La pantalla del teléfono es medicina para el aburrimiento. Pero se consume sin estar aburrido. Y eso ha hecho agonizar la capacidad de contemplar. Es difícil estar sentado en un parque sin hacer nada, sólo contemplando. Es como si tuviéramos miedo a estar solos con nuestros pensamientos. Preferimos estar conectados con el mundo a través del celular. Engendramos una gigante necesidad de estar distraídos. Hay una fuerte sensación de desnudez si no sacamos el teléfono de la bolsa cuando estamos en público, esperando, a solas. Disfruté andar desnudo por la calle.

No duré mucho tiempo sin teléfono. En parte porque no me considero un antisocial, en parte porque es una herramienta que facilita muchas cosas, y en parte, por supuesto, porque soy un adicto. Pero recomiendo el ejercicio. Entendiendo de entrada que las relaciones humanas urbanas se han moldeado de tal forma que tratar con alguien sin celular es como tratar con una persona sordomuda. Sabes que existen, los respetas, pero como no se comunican como tú, incomodan. Los ilocalizables incomodan.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Pregúntatelo

Y que se vienen todos en bola, cayéndose entre empujones, gritos y pisotones. Se dieron codazos, puntapiés, rodillazos. Unos caían, y otros lograban mantenerse de pie a pesar de las zancadas que llevaban a la cara cerca del suelo. Después de correr durante horas, exahustos y sangrados, poco a poco se fueron deteniendo, algo extraviados. Se fueron juntando en algún punto del camino, y de pronto los invadió la vergüenza cuando se dieron cuenta de que nunca hubo ninguna meta que alcanzar.

martes, 3 de septiembre de 2013

Lo intentó

Creyó que lo que hacía débil al hombre eran sus sentimientos y sus miedos. Que eran esos los responsables de vivir aburrido y pasivo. Y empezó a arriesgarlo todo sin importarle el miedo a empezar ni la tristeza al terminar. "La tristeza es un falso límite para no poder ser realmente libre", creía él. 

Al final, sólo el suicidio pudo dar fin a una de las más grandes depresiones que ha conocido la humanidad.



Yo me robé el Morelos


 O más bien, yo amputé al Morelos. Porque ni nombre completo tenía ya: Jo*é María Morelos, “El Joe”. Me lo robé porque de siervo no le quedaba nada, ni siquiera las letras colgando, ni siquiera empolvadas en el suelo. Le corté las patas al caballo de Morelos porque los Sentimientos de la Nación quedaron hechos trizas, sopa de letras en muro, sin palabra completa alguna.

- Le llamaremos Operación Joe.
- Mejor G.I. Joe. Suena más a operación secreta y de soldados y así.
- No, Operación Joe nomás.
- Bueno, ¿y de qué va el asunto?
- Vamos a robarnos el Morelos.
- ¿Cuál Morelos?
- El de la carretera. El que está entrando a Morelos, hacia Cuernavaca.
- Ah, ese.
- Sí, ese.
- ...
- ¡Qué!
- Estás loco.

Guerrero Águlia 1 fue el más difícil de convencer. Pero una vez que accedió ya no tuvimos problemas para que Guerrero Águila 2, 3 y 4 se unieran a la operación.

- ¿Y por qué, o qué?
- Por el abuelo.
Se rasca la cabeza por arriba de la nuca, codo al cielo, cejas alzadas, media sonrisa para que las palabras suenen más suaves. - Tu abuelo ya no vive, mano.
- Pues por eso mismo. Si él viviera, seguro él se lo robaba.
- Cámara, lo hacemos. Pero no empieces con metáforas que ya te vi las ganas. En Operación Joe que robar sea robar, cortar sea cortar y abuelo signifique abuelo, ¿va?
- Va.

¿Qué importa si una escultura monumental se retrasa en su develación unos días, si va a ser admirada durante cientos de años, por muchas generaciones de personas? ¿Qué se debe preferir, ejecutar un mamarracho en tres meses, por cumplir un plazo corto exigido en un papel o realizar una obra de arte que represente a un Héroe en toda su dignidad y gallardía y durante siglos sea admirada recordando elogiosamente el nombre del autor y el estadista que la mandó construir? Con estas obras no hay que coartar la libertad del artista creador.”

Así respondió el abuelo al gobernador de Morelos, en 1986, cuando este último le increpó por la demora en la entrega de Joe.
Y los cientos de años se veían amenazados por pastizales creciendo en derredor a la escultura ecuestre, ocultándola y reduciendo, con cada centímetro que crecían, los siglos a décadas.

- Es una picop.
- ¿Es lo más grande que conseguiste?
- Pues sí, ni modo de traer un torton.
- ¿Y sí va a caber?
- Yo digo que sí, ¿qué tan grande es?
- Pues... normal. O sea, del tamaño de un caballo, con alguien arriba.
- Entonces sí cabe.

10 de diciembre de 2012. Guerrero Águila 1, 2, 3, 4 y 5 reunidos en un Vips para detallar los últimos ajustes de la Operación Joe.

- Gordo.
- Así no me llamo.
- Rubén.
Suspiro y luego con pausa entre cada palabra. - Guerrero Águila 3.
- Guerrero Águila 3.
- ¿Qué pasó?
- ¿Con qué lo vamos a cargar, o cómo está ese asunto?
- Lo vamos a cortar de las patas.
- ¿Con qué?
- Seguetas y sopletes, serruchos y machetes.
- ¿Ya los tenemos?
- Ya.
- Muy bien, Gordo.

Me apena mucho su amenaza de castigarme económicamente si no cumplo en el tiempo especificado, pues eso me obliga a que mi mejor obra, el Morelos a caballo, la ejecute de prisa, y mal, y no pueda superar con creces el “morelote” que con razón detesta usted. Estoy trabajando al máximo de tiempo, le ruego me deje trabajar en libertad de acción y esté usted seguro de que cumpliré como es debido”

Y el Morelos a Caballo se va convirtiendo en “morelito”. Entre el abandono y la indiferencia. De gobiernos y desgobiernos. De pilotos y copilotos.


- Me lleva la chingada.
- ¿No que era del tamaño de un caballo?
- Pues así se veía de lejos.
- No va a caber en la picop.
- No, pues ya sé.- Pausa meditabunda. -¿Y en partes?
- Será en partes, pero completito no. Se van a quedar algunos pedazos.
- Nos llevamos lo que quepa. Vamos a darle.


Las desgracias vuelven las miradas. Pero sólo las desgracias súbitas. A las desgracias paulatinas nos vamos acostumbrando y adaptando. Se camuflan en el paisaje, se pierde el momento en que se definen como tales. Las desgracias súbitas alzan voces, mueven plumas y nos obligan a desempolvar recuerdos, a reconocer nuevamente a paladines olvidados.

- ¿Bueno?
- ¿Eduardo Tamariz?
- Servidor
- Habla el gobernador Graco Ramírez. Supongo que ya sabe del Morelos.
- Sí, por supuesto. Una desgracia.
- Así es. Urge que restauremos la obra de su padre, y esperaba poder contar con usted. Y aprovechamos y cortamos los pastizales, pintamos los muros y ponemos de nuevo las letras, doradas. ¡Que resplandezca nuevamente la figura de Joe María Morelos!
- Es José María.
- Ah... cierto.


Ya podemos estar más tranquilos. Se van recuperando los siglos presagiados.



El gobernador morelense
informó que en enero será restaurada la estatua del general José María Morelos y Pavón, que fue destruida el pasado 11 de diciembre y encontrada destruida por personal de Caminos y Puentes Federales (Capufe).
Previamente, el delegado de Capufe en Morelos, Miguel Ángel Bucio, informó que la escultura ecuestre, localizada en el kilómetro 49 de la autopista México-Cuernavaca, fue dañada en un 50 por ciento por presuntos vándalos.
Sobre el tema, esta mañana Ramírez Abreu informó en su cuenta de Twitter que la efigie será restaurada el próximo mes con el hijo del maestro Ernesto Tamariz, quien participó con su padre en la fundición. "Se va a rescatar", afirmó el mandatario morelense.

**Nota de El Universal, 28 de diciembre de 2012





 

viernes, 21 de junio de 2013

El Miedo Manda

Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo, ¿qué sería del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse.


El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio que aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama tendrá sida.
Si fuma tendrá cáncer.
Si respira tendrá contaminación.
Si bebe tendrá accidentes.
Si come tendrá colesterol.
Si habla tendrá desempleo.
Si camina tendrá violencia.
Si piensa tendrá angustia.
Si duda tendrá locura.

Si siente tendrá soledad.


Eduardo Galeano


sábado, 29 de septiembre de 2012

Al límite

Dicen que la demencia se mide en cantidad de pasos que das saliendo de tu casa antes de darte cuenta de que llevas zapatos pero no pantalones. Afortunadamente sólo llegué a la puerta, así que puedo estar tranquilo.

jueves, 27 de septiembre de 2012

De nuevo la muerte

Nuevamente soñé con la muerte. Con la pronta muerte. Pero ahora se trataba de una muerte universal, no individual. Se trataba del apocalipsis, del fin del mundo.

En algún momento del sueño ya todos lo sabíamos: vendría pronto una inundación que terminaría con la vida en la Tierra. Me hallaba en una especie de auditorio con demás personas. Todos aún con la duda sobre la veracidad de lo que corría, al parecer, solamente a voces. Pero en cuanto comenzaron los vientos huracanados y los temblores, la certeza sobre lo que supuestamente habían predicho los mayas nos cayó como plomo.

La asfixia del miedo nos hizo querer salir de aquel auditorio y empezamos a caminar sin rumbo. O quizás con rumbo pero es que en los sueños es difícil recordar las razones por las que se toman decisiones; si es que las hubieron. Mientras caminábamos luchábamos contra el espanto y contra la demencia. Y entonces recuerdo que le dije a mis acompañantes:

- Hemos tenido una vida hermosa, llena de satisfacciones, amistades y alegrías. Hemos sido felices en vida. No nos dejemos llevar por el miedo, no permitamos que el final de esta bella historia se plague de angustia y terror. Estemos tranquilos.

Y así comenzó mi lucha interna por, precisamente, estar tranquilo. Los paisajes no eran alentadores. En lontananza se distinguían tormentas y tornados, truenos y relámpagos. Volvimos a encerrarnos. Estaba con amigos que conozco. Todos tratábamos de mantener la calma pero se nos colaba el pánico por la mirada. No sabíamos en qué momento sucedería. Los vientos a momentos se calmaban y era entonces inevitable fantasear con que todo había terminado. Pero en seguida reiniciaba la orquesta de lluvias, silbidos, azotes, terremotos, granizos y respiraciones nerviosas.

Insistía hacia mis adentros que debía luchar por no caer en la desesperación, llanto y grito. Iba lográndolo muy bien hasta que pensé en lo que se sentiría ahogarse. Sentí pavor. Porque la muerte de ese tipo no es inmediata, porque seguramente causa un gran sufrimiento, pensé. Y de pronto, así como de rayo, sin avisar su llegada, me invadió la idea del suicidio. Me imagino que la figura de mi persona sería la de alguien totalmente encogido en una silla, viendo hacia el suelo, con los ojos demasiado abiertos y la quijada trabada.

Alcé la vista para distraer aquellos mal prestigiados pensamientos. Ahí estaban los demás, en su propio letargo. Quise hablar con ellos para romper silencios de muerte. Sólo se me ocurrió decir:

- ¿Vieron la película de Melancolía?



sábado, 30 de junio de 2012

Mi propia estadística

Durante el mes de junio de 2012 me dediqué a contar el número de vehículos que llevaban pegada algún tipo de propaganda. Lo dividí por candidatos a la presidencia, candidatos a jefe de gobierno del DF y otros (diputados y senadores).

Algunos particulares:

- Cabe resaltar que no conté ningún coche que fuera de algún compañero, amigo o familiar.

- No contemplé los vehículos que claramente fueran coches de campaña.

- Cuando la propaganda era doble, es decir, que apoyaban a dos candidatos, se contó sólo por uno para el candidato de mayor rango. Ejemplo, si la propaganda era para diputado y jefe de gobierno, se contaba sólo uno para el jefe de gobierno.

- De la propaganda de transporte público sólo se tomó en cuenta la que claramente era voluntad del conductor o dueño del vehículo, es decir por la que no se pagó.

- El área principal por la que me moví durante este último mes fueron las delegaciones Álvaro Obregón, Coyoacán, Benito Juárez, Cuauhtemoc, Magdalena Contreras y Tlalpan.


Aquí los resultados:

AMLO : 61

EPN : 31

JVM : 29

Mancera : 21

Paredes: 1

Wallace : 4

Otros PRD : 10

Otros PRI : 12

Otros PAN : 3


¿Cómo la ven?

viernes, 29 de junio de 2012

Del Plantón a la Elección


Porque toda resistencia siembra consciencia política,
y con consciencia política se cosecha organización popular.


Mucho se dice sobre el plantón en Avenida Reforma convocado por Andrés Manuel López Obrador como protesta ante el fraude efectuado en las elecciones presidenciales del 2006. Muchos dicen que poco habría que criticarle si no hubiera él tomado esa decisión. Muchos dicen que fue un error. AMLO afirma que se jugó de esa forma para calmar los impulsos violentos que mucha gente veía como opción ante la burla que se le había hecho al pueblo de México; una vez más, al menos, después de la del 88. Esto último puede ser cierto, pero hay otra hipótesis que me ha llamado la atención. El plantón fue un acto de insubordinación, resistencia al sometimiento de la oligarquía mexicana y, sin duda, significó un profundo enquistamiento de esperanza que marcó a mucha gente. Esa esperanza, convertida en vocación de lucha, que germinó durante seis años es la que permitió que durante estos últimos meses fuera la propia gente, por mera convicción, la que principalmente moviera conciencias, hiciera campaña a nivel de calle, y la que respondió ante el llamado de organización. Si no hubiera existido plantón, tal vez no habría críticas, pero tampoco se hubiera gestado la organización popular a nivel nacional como existe hoy en día; la organización del MoReNa.

Y como columna vertebral de dicha organización, se edificó, durante la última etapa de esta trayectoria hacia el 1º de julio, la estructura de la defensa del voto. MoReNa se dispuso a movilizar a la gente que simpatiza con el proyecto del movimiento para cuidar que el ejercicio de las elecciones sea legal, limpio, sin fraude. Y se ha logrado. Según un dato que dió a conocer la mañana de ayer Jorge Alcocer en el noticiero de Carmen Aristegui, de las aproximadamente 145 mil casillas que se instalarán en todo México, sólo 258 no cuentan con representantes de casilla de algún partido del Movimiento Progresista. Es decir, únicamente el 0.18% carece de representación de alguno de los partidos que postulan a López Obrador.

MoReNa acordó con el Partido del Trabajo o con Movimiento Ciudadano, dependiendo del estado, que MoReNa consiguiera, organizara y capacitara a los representantes de casilla de todo el país, y que los partidos cederían su nombre para hacer el registro ante el IFE, dado que MoReNa no puede hacerlo por no ser partido político.

Si no hubiera habido plantón esto no se hubiera logrado de la forma en que se hizo; entre otras grandes faenas de lo que significó levantar la estructura de la defensa del voto, hay una muy representativa: a ningún representante de casilla se le va a pagar. Porque toda resistencia siembra consciencia política, y con consciencia política se cosecha organización popular. Todos los que defenderán casilla por parte de MoReNa actuarán por convicción y convencimiento propio, conscientes de la necesidad de tener una elección limpia y de lo insostenible que sería, en términos de paz y justicia, un nuevo fraude.

Así que al menos las prácticas mapacheras a nivel de casilla, las más burdas, las más cínicas, podrán ser mermadas casi en su totalidad. Pero aún hay dos vacíos. Los representantes de casilla no pueden evitar dos cosas: la compra y coacción del voto, y el fraude cibernético. Este último referido al fraude a nivel institucional, que se genera en el cómputo electrónico de los votos. Situación que se llevó a efecto en el 2006.

Para un solo representante de casilla es imposible evitar el fraude cibernético; no así para la estructura completa de la defensa del voto. MoReNa tendrá, al finalizar el cómputo y escrutinio de los votos de todas las casillas, las actas oficiales con los resultados de todo el país. De esta forma contará con el respaldo jurídico suficiente para impugnar cualquier anomalía en los resultados que dé a conocer el IFE. Esto no se tenía en 2006. Además, MoReNa echará a andar un conteo rápido propio que permitirá tener resultados a nivel nacional la misma noche del 1º de julio.

En cuanto a la compra y coacción del voto la situación es más complicada. A nivel de casilla y bajo los derechos que tiene cada representante, hay delitos electorales que son simplemente imperceptibles. Prácticas de fraude burdas, como mencionaba antes, seguro podrán ser evitadas. Entre éstas están la operación panza, los deditos quemados, el ratón loco, urnas embarazadas, la operación tamal, y muchas otras que han sido documentadas a lo largo de varias décadas de fraudes electorales. ¿Pero qué hacer ante los votos comprados? Al menos decirle a la gente que reciba todo pero que vote por quien quiera. Pero existen formas en las que los mapaches electorales aseguran que el voto comprado sea una inversión efectiva. Hay muchas formas, pero una de las más frecuentes, y de la que se espera que se haga mayor uso este próximo domingo, es la famosa operación carrusel.

El carrusel funciona citando temprano, en algún local cercano a la casilla, a un gran número de personas a las que se les ha dicho que se les pagará por votar por algún partido en particular. Sale una primera persona hacia la casilla, llevando consigo una hoja en blanco, o una boleta falsificada. Echa a la urna la hoja en blanco y regresa al local de mapaches con la boleta real. Los mapaches le pagan, cruzan en la boleta el partido que deseen y se la entregan al siguiente. Éste va a la casilla, toma su boleta nueva, se mete a la mampara, se guarda la boleta en blanco, y echa a la urna la que los mapaches marcaron. Regresa al local con la boleta en blanco, y el ciclo empieza de nuevo. El límite: el número de votantes por casilla.
Es una práctica muy efectiva, silenciosa y que deja poco rastro. Si acaso, al final en el conteo de votos, se encontrará en la urna una hoja en blanco de la que no se podrá saber el daño causado.

¿Qué hacer contra los carruseles? Hacerse presente. Si la gente que va a votar se queda cerca de la casilla, vigilando cualquier comportamiento extraño y al pendiente de cualquier local del que esté entrando y saliendo gente constantemente, las denuncias y el hacer notar que los vecinos se han dado cuenta de lo que está sucediendo, pueden romper el carrusel. Ya sea porque la misma gente que está llevando las boletas marcadas se asuste o se avergüence, o porque los que lo organizan decidan abortarlo para evitar problemas legales. Pero esto no se logra con un solo vigilante. Se necesita nuevamente de la organización vecinal para hacer rondas por las casillas y hacerse notar, sin provocar ni buscar enfrentamientos. Simplemente haciendo presencia y denunciando los hechos a los representantes de casilla, a los funcionarios de casilla y a la FEPADE. Incluso a medios de comunicación para que lo registren. El carrusel es un instrumento de compra y coacción del voto. La compra y coacción del voto son delitos.

En su cierre de campaña Andrés Manuel dijo, tenemos condiciones inmejorables para lograr la transformación del país. Hagamos que estas condiciones tengan efecto. El 1º de julio no será suficiente con votar, habrá que cuidar el voto. Dentro de la casilla y fuera de ella. Los exhorto a que nos unamos a la demanda histórica que exige que México tenga unas elecciones limpias.

¡Salud en lucha!



domingo, 25 de marzo de 2012

Los paradogmas

Hablemos de los para-dogmas.

Los paradogmas rompen con los paradigmas dogmáticos. Prácticas y conductas humanas que carecen de sentido si son estudiadas al margen de los acontecimientos históricos que las generaron. El tiempo las ha vuelto obsoletas pero la inercia social las mantiene vivas.

La relación de los humanos con el concepto de suciedad, o el uso de los cubiertos, por ejemplo.

Se dice que un paradigma es una teoría cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento. Pero hay paradigmas científicos y hay paradigmas sociales. Los sociales existen gracias a la pereza colectiva.

domingo, 23 de octubre de 2011

Hasta ahora, sólo paranoia




Efectos de las radiaciones de la telefonía móvil en la salud

El día de ayer se dio a conocer un estudio (enlace al estudio) hecho por el Instituto de Cáncer y Epidemiología de Dinamarca en el que concluyen que el uso de teléfonos móviles no aumenta el riesgo de cáncer cerebral. Estos estudios fueron aplicados a más de 350 mil personas a lo largo de 18 años. Porque con el cáncer es así, se deben hacer estudios empíricos sometidos a sentencias estadísticas para llegar a alguna conclusión.

Ya antes se habían hecho otros estudios parecidos. Sin duda el tema es de interés general, a todos los niveles de la población, o por lo menos debería serlo, porque incluso los que no son usuarios, me atrevería a decir que absolutamente todos los humanos recibimos radiaciones electromagnéticas de alguna máquina creada por el hombre.
Pero, ¿por qué preocuparnos? ¿en qué recae este miedo a las radiaciones de los teléfonos móviles, las antenas y, en general, a las tecnologías inalámbricas? Yo creo que hay varios factores que dan sustento a esto.
Por un lado está el hecho de que existen radiaciones que han demostrado ser cancerígenas. Como los rayos X o los rayos gamma. Se ha comprobado que una larga exposición a determinado tipo de radiación, y a potencias suficientemente altas, generan daños a la salud.
Por otro lado está el misteriosísimo efecto de los hornos de microondas que logran calentar alimentos sin usar fuego, sólo con radiaciones electromagnéticas.
Está también el hecho de que hoy en día existen unos 5 mil millones de teléfonos celulares en uso alrededor del mundo. El móvil ya es un instrumento de uso cotidiano, la inmensa mayoría de la gente en las zonas urbanizadas hacen uso de él. Incluso ha dejado de ser un artículo de lujo considerando que su presencia ha dejado de ser exclusiva de las clases medias y altas.
A los humanos nos gusta comunicarnos, y la telefonía móvil ha permitido que lo podamos hacer casi desde cualquier lugar y a cualquier hora.
Así que es normal preocuparse por cómo funciona algo que usamos todos los días y que nos acompaña en nuestros bolsillos durante varias horas al día. Sobretodo si se trata de algo tan enigmático. Y qué más enigmático que lo que es invisible. Creo que la principal razón por la que nos preocupamos es por tratarse de algo desconocido, algo invisible.
Un dato: la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud considera que el uso de teléfonos celulares debe ser clasificado como "posiblemente cancerígeno para los seres humanos". Pero adivinen qué, bajo esta clasificación también está el café.

Es curioso darse cuenta de que la gente se preocupa más por la presencia de un poste con antenas para comunicaciones móviles, que por el uso del teléfono celular en sí. La noticia es que estamos mayormente expuestos a las radiaciones electromagnéticas al hacer una llamada por teléfono celular, que teniendo una antena a diez metros. Si es que existieran riesgos por la presencia de este tipo de ondas electromagnéticas, sería por el uso de los teléfonos, no por tener antenas en nuestro tejado. Esto es un hecho, por eso los estudios se centran en el uso del teléfono y no en las antenas base.

Hasta ahora no se ha comprobado que existan daños a la salud por el uso de teléfonos. Existen algunos reportes de gente que ha sufrido algunos daños y los ha atribuido a la presencia de grandes antenas en las cercanías. Incluso han habido casos en los que se han retirado postes de telefonía móvil ante las exigencias de algunas poblaciones. Así sucedió en Francia hace dos años.

Pero este locutor atribuye estos hechos al miedo a lo desconocido. No digo que no deban seguir haciéndose estudios, que no deban seguir habiendo regulaciones (porque toda antena y teléfono tiene restricciones legales de potencia; de hecho la Unión Europea establece un límite de potencia 75 veces por debajo del límite dañino, en Catalunya está legislado a ser 150 veces menor), sólo digo que mucho del miedo está alimentado por una gran dosis de ignorancia.

Sin embargo, por otro lado está el hecho ineludible de que el mercado de las telecomunicaciones es uno de los más grandes del mundo, de los que mueven más dinero en todo el planeta y, por lo tanto, de los sectores que más poder tiene y con ello más capacidad de manipulación de información. No me extrañaría que, así como las empresas tabacaleras y las petroleras han hecho durante décadas, muchos de los estudios y declaraciones "especializadas" estén influidas por los poderes de las telecomunicaciones.

El asunto está, a mi juicio, plagado de paranoias. Paranoias que además caen, en ocasiones, en sinsentidos, considerando que los que muchos pueden quejarse ante la construcción de una antena en su azotea, pero nunca ante la existencia de éstas en cualquier otro techo o, más extremo aún, ante la simple existencia de los teléfonos móviles.

Ante las pruebas que hasta ahora se han presentado y lo que personalmente he estudiado e investigado, sin ignorar por supuesto la posibilidad de que exista la manipulación de algunos estudios al respecto, yo opino, amable audiencia, que no hay, a la fecha, razones suficientes para temerle a las radiaciones de los teléfonos móviles. Usémoslos a todo gusto. Y no nos asustemos por la antena que hay a más de diez metros de nuestra ventana.


sábado, 22 de octubre de 2011

Entre la ingenuidad y la cobardía



Dos ancianos enamorados representan la expresión más sublime de amor. Es el reflejo de una vida triunfante, la respuesta a la incógnita de la felicidad. Y la majestuosidad del hecho recae en la sencillez y la sinceridad abrazadas en maciza sabiduría. Saberse enamorado siendo un anciano es saber que todas las decisiones tomadas en la vida fueron las correctas.


Antes de llegar ahí vivimos agazapados, aterrados ante la latente posibilidad de dar un paso equivocado. 


No conoce el equilibrio entre la ingenuidad y el verdadero amor. Éste último inventado por él, porque de amor verdadero nadie sabe nada. Y entre la duda se le escapan de las manos las que hubieran sido las expresiones más sinceras de cariño. Y entre pasiones se le escapan las mentiras que van construyendo puentes de papel, de los que jamás han logrado hacer cruzar al tiempo. Y todo por pensar demasiado o no pensar nada. Todo por no seguir su corazón o sólo seguirlo a él. Todo por cobarde o por atrabancado.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Raíces al cielo

Corriendo con las piernas, porque las tengo, y trato de aprovecharlas, por el mundo. No me detengo, pararse es confundirse, es definirse, es sesgar el pensamiento y el sentimiento y el espíritu. Corriendo, sin hablar, escuchando tan sólo, conociendo, aprendiendo.
El tiempo pasa, se crece, se empieza a hablar. Y cuando se está preparado se sienta uno. Se establece, y se multiplica. ¿para corregir? O no, no se sabe, no lo sé aún, sigo callado.
¿pero es corriendo? ¿o sólo moviéndose, caminando? ¿Con las piernas o con la cabeza, con el alma? Hay que salir de la caja. Si no te mueves se va haciendo más y más y más pequeña y los problemas no se pueden resolver fácilmente. No se tiene la posibilidad de una perspectiva global del asunto y uno está con los ojos medio cerrados. Imposibilitado para dar una opinión o un sentimiento correcto, sabio, imparcial, que ayude. Por eso hay que moverse. Pero ¿hacia dónde? Donde sea, cambiando, mutando, nomadeando. En corazón, cuerpo y mente. Sin la necesidad de distorsionar sofisticadamente el entorno físico, simplemente considerando siempre la exploración de otros caminos, colores y espacios. Con la congruencia como compañero de conciencia, pero sin que signifique una limitante para que la sabiduría se alimente.
Vamos caminando, con las piernas y el corazón y la mente; para que las raíces que echemos sean hacia el cielo y no hacia la tierra.


Entre la libertad y la indefinición

Tengo dios pero dejé de creer en él.
Tengo patria pero dejé de creer en ella.
Tengo amor pero dejé de creer en él.
Ya sólo me queda un lastre. Cuando la decepción me haga dejar de creer en ello, ¿sentiré liberación o desolación?

viernes, 7 de octubre de 2011

Libels settles nothing

Escribe George Orwell en su libro Homenaje a Cataluña refiriéndose a las divisiones internas del lado anti-fascista durante la Guerra Civil Española:

There is already the beginning of a dangerous split in the world working-class movement. A few more libels against life-long Socialists, a few more frame-ups like the charges against the P.O.U.M., and the split may become irreconcilable. The only hope is to keep political controversy on a plane where exhaustive discussion is possible. Between the Communists and those who stand or claim to stand to the Left of them there is a real difference. The Communists hold that Fascism can be beaten by alliance with the sections of the capitalist class (the Popular Front); their opponents hold that this manoeuvre simply gives Fascism new breeding-grounds. The question has got to be settled; to make the wrong decision may be to land ourselves in for centuries of semi-slavery. But so long as no argument is produced except a scream of "Trostky-Fascist!" the discussion cannot even begin. It would be impossible for me, for instance, to debate the rights and wrongs of the Barcelona fighting with a Communist Party member, because no Communist (that is to say no 'good' Communist) could admit that I have given a truthful account of the facts. If he followed his party 'line' dutifully he would have to declare that I am lying or, at best, that I am hopelessly misled and that anyone who glanced at the Daily Worker head-lines a thousand miles from the scene of events knows more of what is happening in Barcelona than I do. In such circumstances there can be no argument; the necessary minimum of agreement cannot be reached. What purpose is served by saying that men like Maxton are in Fascist pay? Only the purpose of making serious discussion impossible. It is as though in the middle of a chess tournament one competitor should suddenly begin screaming that the other is guilty of arson and bigamy. The point that is really at issue remains untouched. Libel settles nothing.



lunes, 29 de agosto de 2011

Al que roba...revísale el cuello

Dicen que los que roban son injustos.
Fuimos enseñados a condenar todo acto fuera de la ley; principalmente las de las tablas de la ley, las de los diez mandamientos. Y de manera enérgica en contra de todo acto de robo.
Dicen que robar es tomar para sí lo ajeno. Ajeno es lo perteneciente a otra persona. Pertenencia es aquella cosa que es propiedad de alguien.
¿Y cómo se definen las propiedades? ¿Cómo nacen? Somos propietarios de aquellas cosas que nos han regalado, o que nos hemos ganado trabajando, que hemos comprado o intercambiado, ¿no? O que nos han heredado, supongo.
Si nadie nos regala nada ni hemos heredado nada, sólo podemos obtener una pertenencia a través del trabajo. Eso es lo que dicen. Es como debe funcionar. Ya sea pertenencia individual o colectiva, ¿qué es preferible?, ese es otro debate.
Uno trabaja y obtiene algo a cambio. Así nos condenó el dios vengativo:



Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 

Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. 


¿Cuánto?, ¿cuántas pertenencias obtenemos por nuestro trabajo? Dependerá de cuánto trabajes, ¿o no? Eso no lo aclaró dios. Pero el sentido común nos ayuda a saber que a cuánto más trabajo, más pertenencias.
¿O será que el que es más listo obtiene más?, ¿o el más fuerte?, ¿o el más hijo de puta?

Pues algo en ello hay de cierto porque sabemos que en este mundo, la cantidad de trabajo no es proporcional a la cantidad de pertenencias. Y aunque parezca extraño, esto no es claro para toda persona. ¡Sí señor!, existe gente que afirma que la pobreza existe a consecuencia de la holgazanería. Esta afirmación es, a su vez, consecuencia de la ignorancia, consecuencia a su vez, en muchos casos, de métodos de manipulación, premeditados desde las altas cúpulas económicas y gubernamentales. Tristemente.

Resulta entonces que trabajar no es suficiente para adquirir una pertenencia.
- ¿A un coche te refieres?
- No hombre, me refiero a lo que permita comer, vestir, calzar y refugiarse.
- ¡No inventes!

Un dato: Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en México existen 12 millones de personas en pobreza extrema. Es decir, el diez por ciento de la población no puede cubrir sus necesidades de comida, agua potable, techo y salud. Uno de cada diez. Imagina caminar por la calle y saber que una de cada diez personas que veas vive en esas condiciones. 
¡Ah! pero no las vamos a ver. Están allá en la sierra, están allá en el desierto, están en las alcantarillas, están en la selva.

El sistema de trabajo a cambio de pertenencias no funciona. Y eso lo sabe el Estado, así que éste facilita mecanismos que aseguren las necesidades básicas. La CONEVAL ya nos dice que esto tampoco funciona. Doce millones de personas en México que luchan por sobrevivir. Doce millones que están fuera del amparo del Estado, fuera del amparo de la sociedad, fuera de...¿México?

¿Quién tendrá el cinismo suficiente para exigirles a esos doce millones que se adpaten a las leyes de dios? Las leyes de dios y del Estado los mantienen en condena de muerte.

De esos doce millones hay quienes deciden "no entrarle" a eso de las leyes, porque las leyes los han traicionado, las leyes los van matando, las leyes los hace vivir el infierno en vida.
Y llegan pues los abandonados a las urbes y la verdadera injusticia los golpea en la cara. La injusticia de la opulencia.
Así que sí hay, y hay para todos, pero se los llevó el listo, el fuerte y el hijo de puta. Habrá pues que hacer un mínimo intento por equilibrar el asunto. Me parece justo.

Y el de los doce millones roba un coche, roba una cartera, roba una torta. ¡Sacrilegio! ¡Ha roto el séptimo mandamiento!
- Pero no tengo que comer.
- ¡Blasfemo!
- Pero no tengo casa.
- ¡Ladrón!
- Pero no tengo medicina.
- Escoria de la sociedad.
- ¿Sociedad?

¡Cuál sociedad! Doce millones desterrados de la "sociedad".

De entre ladrones sólo nos enseñaron a discriminar entre los de cuello blanco y el resto. A los primeros se les exculpa, el resto es condenado. Sí, aunque sea de los doce millones.

Una sociedad no puede exigir el cumplimiento de una ley que vaya en contra de la vida. Quienes luchan por sobrevivir quedan fuera de las leyes que suponen un Estado funcional, y por lo tanto tienen el derecho moral a hacer su lucha distribuyendo pertenencias, así sea sacando una cartera.

sábado, 27 de agosto de 2011

La luz que te cegó

El coyote es tu Siddhartha
El coyote es tu Jesús
Es teoría de lo correcto
La teoría de la bondad

El coyote está en tu escrito
El coyote es tu razón
Es lo que has iluminado,
Con la luz que te cegó

El coyote es el consejo
El coyote es el bastón
Pero vive del deshecho
Que escupió tu corazón

jueves, 25 de agosto de 2011

Horizonte

Horizonte de piel de bestia.
Piel sin pelo, piel de esquizofrenia.
Nunca se está listo para la locura,
se tiene que tomar sin esperar domarla.

Y cuando la bestia llame,
y sientas aquel deseo irracional,
no busques más allá de tu mano.
Está cerca, está desnuda.

jueves, 23 de junio de 2011

Miedo a lo poco probable

Considero como un error tenerle miedo a lo poco probable. Sí, nada es imposible, pero si tomamos esta idea como pretexto para fundamentar nuestros miedos tendremos muy limitadas las experiencias de vida y aprendizajes.
Lo que sea poco probable que suceda debe enfrentarse como si no existese. Si no existe, no hay dónde implantar el miedo.

No dejemos de salir a la calle en un día lluvioso porque exista la posibilidad de ser abatidos por un rayo que entre por la cabeza y estalle las yemas de nuestros dedos. Pues lo mismo para todo lo demás.

Lightning strike January 2007

jueves, 19 de mayo de 2011

QuestoQuelotro 4

QUESTO: ¡No puedo callarlo más! Hay algo que no me deja tranquilo. Creo que es un error querer llegar a Marte. Creo que es egoísta seguir invirtiendo tanto tiempo, recursos, espacios y personas a la investigación en áreas de alta tecnología que sólo están destinadas al ocio. Entiendo la necesidad de evolucionar técnicamente para hacer la vida más sencilla, curar enfermedades o disminuir en lo posible el sufrimiento de la gente, pero ¿en qué mejora la vida de alguien cuando le ofreces una tecnología de cuarta generación en las comunicaciones móviles? ¿Qué cambia que represente una mejora en su vida? Simplemente se podrá divertir un poco más. Y no digo que esto no esté bien, es sólo que hay mayores prioridades en este mundo. Demasiada energía imprimida en estos campos cuando aún no está resuelto el problema del hambre. Millones de personas siguen muriendo de hambre y de enfermedades curables en este planeta.
¿No existe entonces un desequilibrio en las áreas de investigación a las que la humanidad se está concentrando? ¿Por qué no resolvemos primero asuntos de primera necesidad y una vez resueltos nos ponemos a inventar nuevos Nintendos?
¿Una nueva Agencia Espacial? Treinta millones en pobreza alimentaria y, ¿se pretende tener una agencia espacial? Creo que hay un error.

QUELOTRO: No se puede limitar la investigación científica y tecnológica. Si se limita se cancela el futuro evolutivo de la sociedad. Los problemas de pobreza no son por una falta de investigación en las áreas sociales o económicas, son por errores de implementación, son por vicios humanos que no permiten que se utilicen las herramientas ya creadas para curar los problemas básicos de la humanidad. No se va a corregir eso concentrando menos esfuerzos en la investigación tecnológica. Por ejemplo, gracias a cosas descubiertas por Fourier hace más de dos siglos, contamos hoy en día con la tecnología digital. Lo que hoy estemos descubriendo e investigando podrá parecernos inútil, pero puede significar mejoras en la vida del ser humano en el futuro.

continuará...